Desde niño he disfrutado siempre con los paisajes, la flora y sobre todo con los “penedos” de nuestra sierra. Mi gran imaginación ha estado siempre presa del encanto de “a casa do mouro”, gran peña llena de agujeros por donde nos metíamos en nuestros tiempos de niñez y en donde nos combertíamos en héroes o villanos dentro de nuestro particular castillo de piedra.
Hoy, peinando canas, aún disfruto paseando hacia la cima, acompañado a veces de mi mujer y otras veces solo. Allí me siento otra vez el niño aldeano que fui y me siento atraído por las formas de aquellas peñas que de niño me parecían mucho mas grandes que en realidad son.
Es por eso que jugando con la imaginación he dado nombres a algunas de ellas, por su erosión y su aspecto y aunque todos en mi familia las conocen por el nombre que yo les puse, el resto de la gente del pueblo ignora esos nombres y es ahora el momentode dárselos a conocer a todos para que de una forma u otra sepan de que “penedo” hablo cuando los nombro por sus nombres, sin más.
Espero que os gusten los nombres:





